jueves, 7 de enero de 2010

Una del Oeste, en el Este

La historia de Gilbert Arenas puede servir para escribir una saga de películas. Que le llamasen 'Agente Zero' sería lo correcto.
Nacido en el 82, de abuelo cubano, Arenas ha tenido siempre una existencia complicada. Pasó los dos primeros años de su vida con su madre, dado que su padre nunca se casó con ella. Un día, su padre, Gilbert como él, fue a visitarle y se encontró con el pequeño Gil en la cuna y solo mientras su madre se drogaba en el sofá. Tras una lucha legal de casi un año el padre consiguió la custodia del pequeño, al que se llevó a California en busca de trabajo. Se fue hasta allí para ser actor pero el sueño le duró tres días y cuando iba a volverse a Florida encontró un trabajo en una tienda de muebles que le permitió establecerse en California, donde crecería Arenas y empezaría a jugar al baloncesto.
Allí es donde le rechazaron en Birmingham High School y despues en UCLA y USC por los mismos motivos, ser demasiado pequeño para ser escolta y ser demasiado poco hábil para ser base. Se fue hasta Arizona para seguir jugando y desde allí decidió presentarse al draft habiendo sido seducido por los agentes que le hicieron creer que sería una primera ronda. Sin embargo, nadie le nombró hasta que los Warriors lo hicieron en segunda ronda. Eligió el dorsal número 0 porque es el número de minutos que le pronosticaban en la NBA. Cuestión de carácter.
Ese año no jugaba apenas pero consiguió una llave del pabellón de Golden State para ir a entrenar por las noches y canalizar el insomnio que le provocaba el estrés de no jugar. Tambien participaba en playgrounds callejeros, poniendo en peligro su sueldo de cerca de 900.000 dólares.
Fue traspasado a los Wizards, donde ha jugado sus mejores años en la NBA, donde ha sido elegido All Star dos veces, aunque una vez no la pudo jugar por lesión. Tambien allí estuvo cerca de participar con el equipo nacional americano en el Mundial de Japón pero los entrenadores le dejaron fuera, lo que sirvió para asegurar que cuando jugase contra los equipos de esos entrenadores se iría hasta los 50 puntos, cosa que solo cumplió contra D'Antoni y sus Suns.
Ahora ha sido apartado por su filia a las armas, por llevar y pasear por delante del Capitolio y la Casa Blanca 4 pistolas, descargadas según él.
Todo se complicó cuando las sacó de su taquilla, algo prohibido por la NBA, para decirle a Critterton que cogiese una y se batiese en duelo con él por una supuesta deuda de juego. Javaris se lo tomó al pie de la letra pero prefirió sacar la suya y cargarla.
Mientras Stern se decidía en la cuantía de la multa que le iba a caer a Arenas, este decidió hacer la presentación ante los Sixers haciendo de pistolero entre las risas de sus compañeros. Mientras Arenas bromeaba sobre toda la porquería vertida sobre él, sobretodo del New York Post, Stern se retorcía en su sillón y se decidía a poner un punto y, no sabemos si aparte o final, en la carrera de Arenas en la NBA. Veremos cuantos minutos le quedan por jugar al Agente Zero.

No hay comentarios: