Cuando este verano Allen Iverson se reunió con los propietarios de Memphis Grizzlies y se pusieron a hablar salieron a la luz dos líneas de negociación: el dinero y los minutos en pista.
En el tema del dinero se pusieron de acuerdo rapidamente pues Iverson estaba dispuesto a renunciar a un contrato de All Star con tal de poder demostrar que no estaba acabada su carrera. Así pues aceptó los poco mas de 3 millones de dólares, pasando a cobrar menos que ocho jugadores de la plantilla (Gay, Gasol, Mayo, Thabeet, Randolph, Jaric, Conley y Hunter).
En el otro tema tampoco hubo problema. No lo hubo porque los propietarios le prometieron que jugaría de titular. Promesas de ejecutivos que quedaron en el aire cuando estos se reunieron con el entrenador del equipo, Hollins, y este les aseguró que por su cabeza pasaba darle minutos a la progresión de Conley y May y que la única vía era hacer un backcourt de bajitos en detrimento de Rudy Gay. Pero, extrañamente, en Memphis aún ven al alero como un salvador de la franquicia y le dijeron que ese quinteto no era viable, que Iverson se contentaría con ser el sexto hombre.
Pero para "The Answer", un hombre criado en un suburbio de Hampton, en Virginia, la palabra vale mas que una firma y lo que le hicieron al estar recuperado fue un insulto. Llamó al dueño de la franquicia, le recordó su conversación y le dijo que no volvería a jugar para ellos. Se fue a Atlanta a rodearse de los suyos pensando que no volvería a jugar en la NBA, pues la espantada frenaría a otros equipos pero la actuación fuera de los focos de Hollins, sobre el que Iverson no ha vertido nunca una mala palabra, ha hecho recapacitar a al menos dos general managers, Pat Riley y Donnie Walsch, dejando abierta la puerta de la NBA en los Heat o los Knicks para Iverson.
Con una infancia dura, su madre le tuvo a los 15 años y su padre les abandonó, con una adolescencia problemática en la que vió morir a su mejor amigo y se pasó 4 meses en la cárcel por una supuesta participación en una pelea multitudinaria en la que luego se demostró que no pasó nada, Iverson sabe que no se puede fiar de nadie pero, y lo hizo tambien en Detroit, nunca jugará para alguien que le falte a la palabra.
Palabra de la calle.
viernes, 20 de noviembre de 2009
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