Una vez jugado los diez primeros partidos de Liga, uno de los mayores cambios que hemos podido apreciar ha sido el que se ha producido en Phoenix. Desde la llegada de Steve Kerr como General Manager sustituyendo y/o liberando de esas labores al propio Mike D'Antoni, el estilo de juego marcado por D'Antoni fue poco a poco decayendo, quizá por la falta de resultados o bien por el simple paso del tiempo en los jugadores.
El primer paso se produjo a mediados del año pasado con el traspaso de Marion a cambio de O'Neal, aunque eso respondía mas a aliviar tensiones entre Marion y Stoudemire y la petición de Nash de un hombre grande que a la idea de cambiar el estilo de juego, dado que Mike D'Antoni aprobó el traspaso al ver en Shaquille a un perfecto catalizador de los contragolpes, tanto por su capacidad de pase como por la posible intimidación en defensa en caso de contragolpe bajo de los hombres bajos del equipo.
Terminó el año y las voces críticas ya no solo se referían al estilo de juego, el run&gun, sino a una especie de falta de carisma en los partidos decisivos, en los que la cosa se pone dura. No son Nash, O'Neal, Stoudemire, Diaw, Barbosa....jugadores agresivos en defensa y eso es lo que en ciertos círculos de Phoenix se empezó a gestar como una queja generalizada.
Se acabó el año con una eliminación mas a cargo de los Spurs y nadie se quejó públicamente de los arbitrajes sufridos durante los partidos en San Antonio, ni en la cancha ni fuera de ella. Se echaba de menos alguna técnica en momentos calve que hiciera recapacitar a los árbitros.
La llegada de Terry Porter en sustitución de D'Antoni viene a aportar ese punto de defensa dura que se les exigía y que Steve Kerr a querido imprimir a su equipo. Tambien llega en esa línea el fichaje de Matt Barnes, un tipo duro no exento de calidad.
El resultado en este fragmento de temporada es por un lado contundente, con la pelea contra los Rockets en la que todos los compañeros fueron en ayuda de Matt Barnes, incluidos Nash y O'Neal, y la contundente falta de Shaquille a Stuckey, con lo que suman cuatro expulsiones y otras tantas multas de la Liga. Pero, por otro lado, nadie en el Oeste lleva sus 8 victorias habiéndose enfrentado a rivales directos como los Spurs y los Rockets.
Veremos si la dureza es el camino al anillo.
lunes, 17 de noviembre de 2008
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