En la jornada inaugural de la Liga pudimos presenciar un duelo que está llamado a repetirse durante los próximos años. Andrew Bynum, de Los Ángeles Lakers, y Greg Oden, de Portland TrailBlazers, son dos pívots jóvenes que representan un "viejo" estilo, el del pívot grande y fuerte en contra de los otros jóvenes que combinan menos dureza pero mas movilidad.
Ambos están llamados a ser los sucesores de Ewing, Olajuwon, O'Neal....pero en ambos casos los analistas tienen sus dudas, razonables en cualquier caso.
En el caso de Bynum, mas allá de la rara lesión que se produjo el año pasado y que no saben muy bien a que achacar, el problema que se encuentran es su cabeza, su mala cabeza. Desde que llegó a la Liga, multitud de periodistas le han otorgado el cartel de sucesor de O'Neal y eso no es una buena losa que llevar a la espalda, máxime si le comparan con el Shaquille de los Lakers. En los últimos días hemos visto como derrochaba dinero a espuertas en una discoteca, el día de su vigésimo primer cumpleaños. Parece que los esfuerzos de los Lakers y de su madre, le obliga a hacer las labores domésticas en vez de contratar a una asistenta, caen en saco roto en cuanto a su educación fuera de las pistas.
Con Oden, sin embargo, las dudas vienen por otro tipo de comparación, tambien nada deseable. Hay voces en Portland que recuerdan el caso de Sam Bowie, flamante número 1 del draft de Michael Jordan, al que las lesiones nunca le dejaron jugar en la Liga a un mínimo de nivel. Tras tirarse todo el año pasado en blanco, ayer se volvió a lesionar, esta vez de un esquince en el tobillo pero el run-run que surgió en Portland empieza a ser cada vez mas continuo.
En el partido que ayer enfrentó a ambos, y mientras Oden estaba bien, Greg superó a Andrew en cuanto a movimientos y poderío aunque ninguno de los dos estuvo bien de cara al aro.
miércoles, 29 de octubre de 2008
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