Ricky Rubio ha reconocido que lo que mas le ha ayudado en su vuelta a la cancha es la ilusión que mantiene por jugar. Pero hay una ilusión que puede ayudar o perjudicar en un regreso a la actividad. Es la ilusión generada en terceras personas.
Ricky es un fenómeno que todo lo que toca lo convierte en ilusionante. Hace un año tuve la oportunidad de asistir en directo a un partido de los T-Wolves en su cancha. Ya en los alrededores te vas dando cuenta que las únicas camisetas que predominan en la ciudad son las de Love y las de Rubio, incluso alguna de la selección se deja ver. Todo el mundo en la ciudad hablaba de Ricky y cuando me sabían español, aunque la conversación no girase sobre basket, el nombre de Ricky salía inmediatamente a la palestra. Jóvenes, personas de la tercera edad, afroamericanos (los pocos que hay por allí), todos alucinan con " The Prodigy".
Al lesionarse Ricky se frenó una euforia que les hacía verse en los playoffs por primera vez desde que Garnett cambiase sus malas formas a la costa Este.
Y llegó el verano, largo pese a las Olimpiadas, y Kevin Love, jugador franquicia, insinuó una posible marcha si su equipo no le aseguraba mejoras. La sombra de la ilusión de Ricky había dejado de refrescar el verano y el aficionado de a pie se lo tomó como una ofensa. Love ya no es tan querido, máxime cuando la llegada de Kirilenko y la continuidad de Pekovic les ha dado una solvencia ante las lesiones que no se les presuponía.
Pero todo llega, y el regreso de Ricky no iba a ser una excepción. Se produjo de tal manera que todo el mundo pensó que Ricky nunca se había ido, olvidando que su lesión es una de las mas graves para un jugador de baloncesto y cuando se pasó la fuerza del descorchamiento de la botella, la ilusión que se había convertido en euforia pasó a ser escepticismo.
Es por eso que la ilusión es buena cuando es propia pero mala compañera cuando es ajena. Lo bueno de esta historia es que si Ricky vuelve, y todo apunta a que volverá, a su modo de juego, sus 'non-look pass', los T-Wolves habrán ganado a Kirilenko para la causa, Barea tendrá mas confianza, Sved habrá jugado mas minutos y de mayor importancia, habrá habido tiempo para la recuperación de Buddinger y, Love ¿querrá quedarse Love para capitanear toda esa ilusión?.